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Cruz Azul tenía la obligación de vengarse
de aquel 2-0 que los hondureños consiguieron
en casa 
(
Foto.esmas.com)

Mediocre empate
celeste en casa
ante el Marathón

Cruz Azul jugó como por obligación, a regañadientes, con el tiempo descompuesto y Marathón, que tampoco mostró demasiado, le sacó un empate a un gol con un hombre menos la noche de este martes en el Estadio Azul.

Y es que Cruz Azul midió al rival, lo pesó y se fue navegando a paso cansino luego de que marcó su gol por conducto de Javier Orozco, a los 13 minutos de juego.

Pero al que se va con calma a veces le agarran las prisas. Marathón con un juego limitado y su ánimo a medias, como resignado a lo que viniera desde el principio, le fue apretando. Parecía no creer en sus posibilidades, demasiado lento, demasiada calma, pero al final de cuentas todo lo cambió por un punto. De cualquier manera la serie se la llevaron los catrachos luego de que ganaron en casa 2-0.

La Máquina, que tiene un ánimo descompuesto desde hace algún tiempo, si hasta sus jugadores hablan de miedos y temores hacia los rivales, una vez más se fue haciendo menos con el paso de los minutos, aunque ligó su octavo juego sin perder en casa en una competencia internacional.

Inició con energía, como pensando en goleada, pero aquello fue cuestión de tiempo. Eso sí, tuvo el balón casi los 90 minutos y las oportunidades de gol, bastaría preguntarle a Gerardo Lugo, que falló al menos tres para matar a los hondureños y nunca pudo hacerlo. Siempre decidió mal.

Lo mismo Hassan Viades perdía una pelota inocente, que Alfonso Blanco le entregaba el balón a un rival o Alejandro Vela intentaba un centro que iba 30 metros desviado o Sabah fallaba un contrarremate con el arquero en el suelo. Las fallas de los azules fueron un show aparte.

En aquel escenario de limitaciones anímicas de a poco fue el Marathón asomando la nariz. Caminó como asustado, incluso perdió un hombre cuando Juan García fue expulsado a los 83 minutos, pero así llegó al arco y generó sus posibilidades, entre los titubeos de los azules. Hasta que al 86, con un certero cabezazo, tras un fallo en la marcación de los celestes, Erick Norales empató el partido. Fue un empate esquivo, lleno de limitaciones. Fue un empate de mediocridad.